"Digo la verdad, no miento, 
  y mi conciencia me lo atestigua 
  en el Espíritu Santo.
  Siento una gran tristeza 
  y un dolor constante en mi corazón.
  Yo mismo desearía ser maldito (anatema),
  separado de Cristo,
  en favor de mis hermanos ..."  
   (Carta de S Pablo a los Romanos 9, 1-3)


   Siento pena en el corazón, no por haber sido lo que fui, sino de ver a mucha gente a la que amo permanecer en posturas que en lugar de edificar, destruyen, en lugar de unir, separan, en lugar de avanzar, nos hacen retroceder. Aferrados a creencias y costumbres implantadas por hombres, y defendidas con ardor y celo humano, con razonamientos y porciones de las Escrituras, pero con un espíritu contrario al contexto de ellas. 
¿Y porqué digo todo esto?
  Lo digo por haber visto circular por las redes fotos, textos, como el que comparto a continuación, acompañados con un "me gusta" de personas a las que estimo en gran manera y con las que quiero desde aquí compartir mi cariño y fe, junto con mis razonamientos también. Por supuesto que todos tenemos derecho a pensar diferente, y a que nos gusten cosas que a otros pueda disgustar, claro que sí, pero nunca estos razonamientos han de tener la intención de invalidar, ridicularizar, reprobar, descartar a los de los demás, y menos si no se conocen las cosas como son, yendo a las fuentes, y no por lo que nos han contado.




Por supuesto que María, la bienaventurada madre de Jesús, NO es redentora. Ningún ser en sus cabales puede decir eso. La I. Católica nunca ha dicho ni ha afirmado eso. Sí dice que es co-redentora con su Hijo, en el sentido de que ella colaboró y colabora con su testimonio de fe y vida en el plan de salvación de Dios para con los hombres.
Ella, con su SÍ (fiat) incondicional, fue el canal a través del cual Dios hizo posible el Misterio de la Encarnación de su Hijo.

No es un capricho, ni casualidad, que ella se encontrara presente en las bodas de Caná, y que con su presencia y ruego, de alguna manera forzara el inicio del ministerio de Jesús.
S Juan 2,
1. Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.
2. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.
3. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
4. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.
5. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.

Jesús, con sus palabras: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Traza una línea de separación entre su MISIÓN y la misión de su madre, a la vez que las entrelaza. María no es la protagonista del milagro, pero sí la causa por su ruego y fe incondicional en el Hijo de Dios:No tienen vino -Haced todo lo que os dijere. 
Está claro que en el caso de Caná estaban Madre e Hijo, a diferencia del caso de la viñeta donde el doctor no está y sí su madre. La madre no está graduada en medicina, no puede ejercerla lícitamente, pero sí puede llamarle, darle el recado, decirle cuando estará...
NO  hay doctor sin una madre que le ha engendrado y parido, educado, que haya sacrificado su vida por el futuro doctor. Quizá ella no haya comido ni dormido muchos días con la fe y la esperanza puesta en que su hijo un día sane a los enfermos. La mamá del doctor no será doctora, pero sí es co-doctora con su hijo en este sentido. 
María NO murió en la cruz por nuestros pecados. Pero SÍ murió a sí misma, por tu salvación y la mía, cuando dijo: 
"He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra"
(S Lucas 1, 38)  
Sinceramente, creo que todos deberíamos ser más cristianos y menos X, B o Z. Ser más como María, dejando que Dios remueva nuestras estanterías, nuestras ideas preconcebidas. Dejando que nos use para ser cauces de salvación y unidad entre todos los pueblos. Imitar a María en su sencillez y profundidad para dejar a Dios continuar la Obra del Misterio de la Encarnación de su Hijo en nuestros tiempos y vidas. Abandonándonos a su voluntad, no a nuestros conceptos, para ser con ella co-redentores en Cristo para la salvación del mundo.
Hernano/a ¿Le has dado gracias a Dios por María? ¿Tratas de imitar su vida cubierto por la sombra del Altísimo? ¿O sólo la utilizas para la controversia religiosa, humana?
Con todo cariño, Joan Palero

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