El peligro de establecerse.

Después de que Dios purificara la tierra mediante el diluvio, Noé y sus hijos, saliendo del arca, empezaron una nueva vida de repoblación en la Tierra. Hasta que viendo una llanura se establecieron.
Genesis 11, 2 En su marcha desde oriente hallaron una llanura en la tierra de Senaar, y se establecieron allí.
Si conocemos el relato sabremos cuales fueron las consecuencias.

El mismo José, quien al ser vendido por sus propios hermanos, llegó a establecerse como un príncipe en Egipto, supo reconocer y acoger a sus propios y malhechores hermanos. 
Genesis 45,
1. Entonces José, viendo que no podía contenerse más ante todos los que allí estaban, gritó: “¡Salgan todos!” No quedó nadie con él cuando se dio a conocer a sus hermanos.
2. Lloraba José tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oyó toda la casa del faraón.
3. “Yo soy José — les dijo —. ¿Vive todavía mi padre?”Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante él.
4. El les dijo: “Acercaos a mí.” Acercáronse ellos, y les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese traído a Egipto.
5. Pero no os aflijáis y no os pese haberme vendido para aquí, pues para vuestra vida me ha traído Dios aquí antes de vosotros.
6. Van dos años de hambre en esta tierra, y durante otros cinco no habrá arada ni cosecha.
7. Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvación.

No se hasta qué punto puede ser bueno o no el establecerse, pero si que es evidente, que cuando perdemos el sentido de que la vida en y con Cristo es una vida de nómadas, peregrinos, en continua salida, en misericordia y acogida, estamos descentrados de la misión que Cristo, como su Iglesia, nos ha encomendado.


Hebreos 13,
13. Salgamos, pues, a El, fuera del campamento, cargados con su oprobio,
14. que no tenemos aquí ciudad permanente, antes buscamos la futura.
15. Por El ofrezcamos de continuo a Dios sacrificio de alabanza, esto es, el fruto de los labios que bendicen su nombre.
16. De la beneficencia y de la mutua asistencia no os olvidéis, que en tales sacrificios se complace Dios.

Es bueno querer estar con Jesús, no hay nada mejor que esto, tanto en la Tierra como en el Cielo. En ningún lugar estamos mejor fuera de Él. Pero cuando estamos con Él y además le escuchamos llegando a comprender su Corazón Justo y Misericordioso, desaparece la tentación de quererlo solo para nosotros. Bajaremos con Él del monte de la transfiguración, saldremos de nuestros campamentos, de nosotros mismos, para llenar TODA la Tierra de su presencia, acogiendo incluso a los que nos han vendido y traicionado. No busquemos la gloria de una ciudad en la que establecernos aquí en la Tierra, sino más bien busquemos la Ciudad Futura.


El evangelio de hoy domingo, 19 de julio 2015, nos habla de un descanso merecido con Cristo, a solas con Él, pero que a la vez es un descanso compartido con aquellos que aun siendo ovejas que no tienen pastor, NECESITAN ser pastoreados CON CALMA. Con la misma calma y paciencia que Cristo ha ejercido en nosotros para tolerarnos y enseñarnos a todos.  (S Mc 6, 30-34)

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