SALIR DE LA ESCLAVITUD
PARA ENTRAR EN EL REPOSO.

  
   Éxodo (14,21–15,1)


  Algunos pensamientos sobre la primera lectura de hoy:
     Nos han hecho creer que la esclavitud ha sido abolida. Sin embargo existe, existe en infinidad de formas (laborales, sociales, morales, espirituales, ...), aunque acopladas, camufladas como camaleones a nuestros tiempos y disfrazadas en muchos casos de libertad. 
  Es bueno recordar que en el principio, Dios creó la humanidad "LIBRE",  y lo fue hasta que dejó de vivir la VERDAD, esclavizándose a la mentira a través de la duda = falta de FE.   
  Sin embargo, Dios, en su Misericordia, no permitió que el sueño de su Corazón, la humanidad, viviera bajo el yugo de la esclavitud en ninguna de sus formas. Y aquél mismo día en que la humanidad fue esclavizada por sí misma al dudar de Dios, Dios mismo le prometió un LIBERTADOR. Génesis 3, 15


  Con cuanta facilidad nuestros opresores, los faraones de este mundo, nos hacen creer que Dios está lejos, alejado de nuestros problemas y situaciones adversas. Pareciera que Dios está sordo, que es ajeno a nuestro dolor, que se ha olvidado de nosotros. Estos pensamientos tan razonables, son los que nos encadenan aún más a nuestras esclavitudes y dolores, convenciéndonos  de que somos libres siendo esclavos y dichosos en la desdicha.
  Moisés, figura de Cristo, se presenta ante faraón con señales y prodigios, para que éste deje ir, salir al Pueblo de Dios al desierto, no con el propósito caprichoso de sacarlo de excursión, sino de que EN LIBERTAD le sirvan. Cuantas contradicciones por parte de faraón, y sobretodo del Pueblo, no han de sufrir aquellos que han sido enviados como Moisés con una llamada hacia la libertad.

   Cuantas estrategias no usará faraón para hacer creer que SALIR es un suicidio. Cuantos argumentos no usará el Pueblo para auto convencerse de que quizá sea mejor quedarse como están que correr el riesgo de SALIR.  
               Salir en Fe es la única condición que Dios pide a su Pueblo. Él ya se encarga del resto, abriendo mares con su poder, porque ser libres no es obra nuestra.  


Pero, ¡ojo!, la liberación de la esclavitud no evitó a los israelitas ni uno de los pasos que tuvieron que dar atravesando el desierto. La Tierra Prometida se regaló a todos, pero sólo llegaron los que fueron caminando, los que subieron las cuestas, los que aguantaron el sol y la lluvia, los que fueron constantes y creyeron en la promesa. Fue una larga travesía, dura, llena de cansancio, de dolores, de esfuerzo, de resistencia, y sobre todo mucha obstinación.

¿Qué cadena me impide salir a servir a Dios en LIBERTAD, sin ser cautivo sino solo de su  VERDAD Y AMOR?

"Cualquier cosa que limita nuestra libertad en Cristo también limita que Él sea formado en nosotros"


   

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