Llegado el momento, Dios cumple en María la antigua promesa dada por el mismo Dios al hombre en el mismo Edén, y tan repetida por los profetas a través de la historia: 
"La Promesa del Salvador de todos los hombres"
A causa de nuestras limitaciones y razonamientos, Dios se encargará, por medio del arcángel Gabriel, de decir a María cómo va a ser posible, como Él va a actuar: 
S Lc 1, 34-35 "María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, pues no conozco varón? El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, ..."
También José, el esposo de la Virgen María, necesitó que un ángel del Señor se encargara de hablarle en sueños, para anunciarle el cumplimiento de las promesas de Dios, y de cómo Dios llevará a término sus planes:
S Mt 1, 18-25 " José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.  (...) Y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido es -Dios con nosotros- (...)

Es Dios Espíritu Santo, quién por medio de Dios Verbo (Hijo), lleva a término los designios de Dios Padre.
Cuantas sorpresas se ha llevado la humanidad ante el actuar de Dios.
Jesús mismo se encargaría de ir advirtiendo a sus discípulos que era conveniente y necesario que Él se fuera. Pues al irse, Él mismo enviará al Espíritu Santo, para que así Dios no esté solamente con nosotros, sino EN nosotros.    
Véanse los cps del Evangelio de S Juan14 y 16.


El Papa Francisco, en todo este tiempo previo a Pentecostés, también ha estado preparándonos con su magisterio, para que vivamos en la realidad, comunión y docilidad al divino huésped:
Papa Francisco: "la docilidad al Espíritu nos impulsa a quemar la vida por el anuncio del Evangelio, ...", "no nos cerremos a sus sorpresas". Para que vivamos, al igual que san Pablo, "como encadenados al Espíritu Santo, que tiene el señorío de su vida, para cumplir su carrera y la misión que recibió del Señor Jesús: la de dar testimonio de la Buena Noticia de la Gracia de Dios." (cfr Hch 20,34) "El Espíritu Santo es quién lleva a la Iglesia"
Él es en realidad el  inaugurador de la Iglesia: El Espíritu Santo, el cual no habla por su cuenta, sino que toma de Cristo y nos lo aplica, nos lo recuerda y explica, haciéndonos entender. Pues al fin y al cabo, las palabras de Cristo no son sino Espíritu y Vida. 
Así nos lo explicaba hoy el Papa, en el Regina Coeli de hoy domingo de Pentecostés: 
"El Espíritu Santo injerta la enseñanza de Jesús en nuestro corazón, haciendo que se transforme en parte de nosotros."
En ninguna manera podemos decir, como dijera el pasado día 9 de mayo: "Decimos: Es la tercera Persona de la Trinidad, y lo dejamos ahí ..." 
"No podemos hacer de Él un prisionero de lujo, no dejando que nos empuje y mueva."  
"El Espíritu Santo lo hace todo, sabe hacer todo. Lo único que no sabe hacer es "cristianos de salón".
Y vaya si sabe, sabe hasta montar líos, y sobre todo asombrosos y desconcertantes. En Belén, en Caná, en Jerusalen, en el Templo, en su sepulcro vacío, ...

Parece ser, que los discípulos, durante esos cincuenta días que se habían quedado solos, y aún habiendo estando con Jesús resucitado, parece ser que se habían convertido en "discípulos de salón". Encerrados, ensimismados, tristes, nostálgicos, temerosos, desmotivados, desconfiados, anclados, dedicándose simplemente a sobrevivir del recuerdo y en la seguridad de las cosas ... qué difícil para la gente entrar donde ellos estaban, y después de todo ¿para qué?
Hasta que Dios en Pentecostés montó e hizo todo aquel "lío", todo aquél ruido, aquella ventolera fuerte que atemorizaba y no dejaba indiferente a nadie. Quizá pareciera que aquél viento recio iba a tirar y destruirlo todo, y llevarse todas las cosas tan bien arregladas y en su justo lugar. Pero NO, lo único que iba a pasar es que se correrían solo las estanterías ideológicas de muchos. Sin embargo, era la única manera en que Dios iba a poner las cosas en su lugar. 
Llenos de Espíritu Santo, seguros y confiados, fortalecidos y consolados, abrieron el lugar y salieron. Comprendieron que era preferible ser heridos por salir, que enfermar encerrados. Más bien, pienso en que fueron sacados, no pudieron resistirse, permanecer igual, y salieron siendo movidos, seguros y capacitados, llevados como Jesús por aquél mismo Espíritu. Lo sorprendente para ellos es que todo el auditorio quedó atónito, al ESCUCHAR las palabras que oían de sus bocas. Había gente prácticamente de todas las culturas, lenguas y razas, ... y todos entendían y se maravillaban de oírles  hablar de las maravillas de Dios.
Cuan importante es no hablar otra cosa, sino el lenguaje de Dios. Dejar que sea el Espíritu el que fluya de la Palabra. No estar atiborrado de otras cosas, sino de Cristo y del Espíritu de Dios. No buscar otra cosa sino lo que Jesús llevado por el Espíritu buscó: El acercamiento, la dignidad, el consuelo, la salud, la salvación de las personas, independientemente de sus propias condiciones, situaciones, apariencias, pecados, dejando y encomendando confiadamente al Espíritu Santo su posterior obra santificadora. "Padre, santifícalos en la verdad: Tu Palabra es la Verdad" San Juan, 17, 17


Otra cosa que no sabe hacer el Espíritu Santo, continuo diciendo el Papa Francisco, es "cristianos virtuales", sino virtuosos. Él hace cristianos reales, Él toma la vida real (la realidad existencial de las personas), leyendo el signo de los tiempos (y de las situaciones), y nos lleva adelante así.

Cuan importante también será dejarse amoldar por el Espíritu para que nuestras palabras estén actualizadas al momento (no cambiadas), a las situaciones del presente. Como los software, los diccionarios, enciclopedias, ... para que el hombre de hoy entienda, comprenda, sienta la necesidad de Dios y en su "lenguaje", cultura, situación, se maraville de oír hablar de las maravillas de Dios. 

No faltaron, ni faltarán tampoco los que sin entender desconfíen. Los que aun viendo no vean y oyendo no escuchen, los que escuchando no entiendan, y se extrañaran, se escandalizarán, y quizá burlándose o cizañeando dirán: "Están llenos de mosto", estos  se han pasado, están locos, se salen del marco ... Pero bueno, al menos están ahí, cerca. Viendo y escuchando, ... Quizá el Espíritu nos sorprenda más tarde.  


¡No licuen la Fe! 
La Fe es entera.

Creemos en un solo Dios: Padre, Hijo y
Espíritu Santo.


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