27. La Iglesia debe ir hacia el diálogo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio.


En este día, enlazo estas palabras de la encíclica del Papa Pablo VI, con las que dijera el Papa Francisco el 18 de Agosto de 2013 en ocasión de los 50 años de la diócesis de Concepción, Argentina, en sus primeros meses de pontificado:


«Ustedes saben que me dan miedo los cristianos quietos. Acaban como agua estancada», pero también los que «creen que saben todo». 
Papa Francisco subrayó tres ideas: «Caminar, dejarse discipular y anunciar». Con respecto al “caminar”, indicó que «me dan miedo los cristianos quietos. Acaban como el agua estancada».
Después el Papa habló sobre “dejarse discipular”, dejarse transformar en un discípulo de Cristo: «también me dan miedo los que creen que saben todo, los sapientes, que no se dan cuenta de que, poco a poco, cierran sus corazones al Señor y acaban concentrados en sí mismos. Se podrían llamar cristianos con y para sí mismos».
«Cuando se encuentra a Jesús –añadió Francisco– se vive el estupor y se siente la necesidad de buscarlo en la oración, en la lectura de los Evangelios. Se siente la necesidad de adorarlo, de conocerlo y, por lo tanto, la necesidad de anunciarlo. He aquí la última palabra: anunciar, es decir ser misioneros, llevar el nombre, las enseñanzas y los gestos de Jesús a los hermanos». El cristiano, pues, «camina, se deja transformar en discípulo y anuncia. No se queda quieto. Sale de sí mismo para anunciar la Buena Noticia de Jesús a los hermanos».
Las enlazo pensando en la sintonia,  orden y armonía que hay, a pesar de la diversidad, cuando hay amor por la Verdad. Amar la Verdad, precisamente es estar abierto a Dios y al otro, es saber escuchar y hablar, dialogar con humildad. San Pedro y San Pablo supieron hacerlo y se entendieron en su diálogo (Galatas 2,11-21; 2 Pedro 3, 14-18), pues centrados en Cristo, además de pensar en sí mismos pensaban en los demás. En TODOS los demás. 

Ayer celebrábamos a san Irineo, siglo II, de quién tomo estas palabras:
"Donde hay orden allí hay armonía, y donde hay armonía allí todo sucede a su debido tiempo, y donde todo sucede a su debido tiempo allí hay provecho."

También celebrábamos el 65 aniversario de ordenación sacerdotal del Papa emérito Benedicto XVI, quien dijo a su sucesor:
“Más que en los Jardines Vaticanos, con su belleza, “su bondad es lugar donde vivo: me siento protegido”.
Y es que, no hay nada más bello y seguro, ni hay lugar donde la MISERICORDIA no pueda llegar.

Y por favor: "No se olviden de rezar por mí" (Francisco)


A la escucha de sus predecesores, con humildad y amor a la Verdad.

Entradas populares de este blog