Con su SÍ a Dios, María nos ha traído al mundo al Príncipe de la Paz. María nos muestra el fruto bendito de su vientre, el resultado de su fe, y nos invita y acompaña a TODOS hacia el que es la salvación de Dios.
María, “Stela Maris”, Estrella de los mares.
En la Palabra de Dios, SSEE, los mares simbolizan a las gentes, a los pueblo, a las naciones. Y quién mejor que María para llevar ese título “Stela Maris”. Antes de que existieran las brújulas y otros medios para orientarse, la gente del mar se orientaba por las estrellas. Por la noche, si está despejado, guiarse por las estrellas es eficaz y sencillo. En el hemisferio norte del planeta, la estrella polar indica siempre el norte. En el hemisferio sur debemos buscar la "Cruz del Sur", una constelación con forma de rombo o cometa. Si prolongamos la longitud de la cometa cuatro veces y media, el punto imaginario que localicemos indicará siempre el sur.
En este tiempo en que parece que el mundo ha perdido el “Norte”.
NECESITAMOS recapacitar, orientarnos en mitad de esta noche. Recordar los tiempos antiguos y acordarnos de que Dios utilizó una estrella para guiar los pasos de aquellos magos hasta el lugar exacto donde estaba Jesús, con su madre y su esposo José. Y de que María, nuestra Madre, es la Estrella que nos conduce y nos lleva a Cristo.
María, la siempre presente en la vida de Jesús, desde Belén hasta el Gólgota en la afueras de Jerusalén. La presente en la vida de oración de la Iglesia y en el pentecostés. La presente en la Gloria de Dios en el Cielo, en la alabanza a Dios y en la intercesión por el mundo, que como en Caná vive una fiesta aparente, sin el vino de la alegría y sin reconocer a Jesús como el remedio de todas sus carencias.
Como hijos de Dios y de María, el mundo necesita de nuestro “SÍ” a Dios y a los hombres.Estrellas que orientan, no luces fatuas que confunden.
Muchas ¡Felicidades! A todas las Carmen y Carmelos. Así como a la gran familia Carmelitana.

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