Domingo 8 de Enero, 2017 
   “Bautismo de Jesús”


Con esta celebración la Iglesia cierra el ciclo de la Navidad y da paso a la primera semana del Tiempo Ordinario. Recordando el Bautismo del Señor en el Jordán, a través no solo de Juan el Bautista, sino también de la Santísima Trinidad. Hecho que nos lleva también a recordar nuestro propio bautismo, pues el Bautismo de Jesús es nuestro bautismo, ya que todos los que hemos sido bautizados hemos sido bautizados en Él y para Él.
 Hay una diferencia importante entre los dos bautismos: el de Juan: con agua, exterior, signo de arrepentimiento para el perdón de los pecados; y el de Jesús: con Espíritu Santo, renovación interior que nos hace “partícipes de la naturaleza divina”.
¿Porqué entonces Jesús se hace bautizar por Juan? Admitámoslo…, descubramos nuevamente el “modo” que Dios emplea para salvarnos: hoy se pone en la fila de los pecadores, y aunque no lo necesitaba, se somete también a un bautismo de penitencia… Se ha hecho semejante a nosotros en todo, y por eso no se avergüenza de colocarse en la fila de aquellos que se preparaban para la llegada del Reino de Dios… así como tampoco se avergonzó de nosotros cuando tomó sobre sí todos nuestros pecados, y subió a la Cruz.
Pero el bautismo que recibió Jesús fue muy “especial”: ciertos hechos nos indican que con Él comienza un nuevo bautismo: el cielo abierto (ya nunca más cerrado por los pecados, como hasta este momento) Es decir, comienza una nueva etapa de relación entre Dios y los hombres: el Cielo viene a nosotros, y nosotros vamos allá: viene con Cristo y el Espíritu Santo. Llega todo, porque Dios mismo viene, y Él será para nosotros y nosotros para Él. Estamos frente al comienzo de una nueva humanidad, divinizada.

Este acto, convertido por Cristo en sacramento, no es un expediente o anécdota más en la vida de Cristo, ni ha de serlo en la nuestra. Es la base, el fundamento, el principio de una “Nueva Vida”, una vida que renace del agua de la Palabra y del Fuego del Espíritu de Dios. Sí, el bautismo más allá de hacernos miembros de una institución eclesial, nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, partícipes de Su Vida, y por lo tanto partícipes de Su Misión. 
Al Papa Francisco le preocupa, y a mí y a ti debería preocuparnos qué es para nosotros este sacramento y cómo lo vivimos. Pues es a partir de su bautismo, que Jesús empezó su vida pública como el Ungido de Dios, con obras y palabras. Me hace bien tener en la habitación de lectura y oración, impresas, estas palabras de la homilía del Papa el 2 de febrero de 2016:


<< SI LIMITAMOS LA VIDA DE FE A LA ADHESIÓN A UNA INSTITUCIÓN ECLESIAL, BASADA EN LA PARTICIPACIÓN EN RITOS, SACRAMENTOS, REDUCIMOS Y LIMITAMOS LA VIDA DE FE Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA. >>


Sí, estar bautizado es haberse identificado con Cristo y su Iglesia. Es asumir su propia Misión como mía y nuestra, y llevarla a término con el poder del Espíritu como bien dice san Pedro en la segunda lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 34-38 “Me refiero a Jesús de Nazareth, ungido por Dios por la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él”. Esa fuerza nos llevará a cumplir la primera lectura de Isaías: “Yo, el Señor, te he llamado con justicia. Para que abras los ojos a los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la misma mazmorra a los que habitan en las tinieblas”.
Y respondiendo El, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA EL EVANGELIO. (S Lc 7,22)
Pero, ¿cómo llevará a término la Iglesia esa misión cuando los mismos bautizados y después confirmados, en el mejor de los casos entienden (o no) que tienen una misión, pero NO SE LLEGA A SENTIRSE MISIÓN? Y también, ¿cómo se alcanzará si en lugar de pastoral hay funcionalismo? 
Esta es otra de las preocupaciones del Papa Francisco, y que también debería preocuparnos a todos/as:

<< Tenemos la urgencia de llevar a la comunidad cristiana una nueva ‘cultura vocacional, una pastoral vocacional con amplios horizontes que aliente a la comunión.
“No os canséis de repetiros a vosotros mismos: ‘soy una misión’, y no simplemente, ‘tengo una misión’”, dijo el Santo Padre. “Ser una misión permanente requiere valentía, audacia, fantasía, voluntad de andar con los otros, de ir más allá”.
(Papa Francisco durante la Audiencia concedida en el Aula Pablo VI a los participantes en la Convención patrocinada por la Oficina Nacional para la Pastoral de las Vocaciones, de la Conferencia Episcopal Italiana. 5 Enero de 2017)



Sentirse Misión no requiere ser sacerdote o religioso consagrado, solo requiere estar “bautizado”y vivir el bautismo, sentirse y ser Pueblo de Dios. No privemos a los que nos rodean de que puedan ver en nosotros, Iglesia, a Jesús. En NOSOTROS Él continúa su Misión. Alguien dijo con mucho acierto: “Quizá el único evangelio que lea tu vecino es el de tu propia vida”.
Feliz Domingo.

Entradas populares de este blog