Ayer domingo, 3º del Tiempo Ordinario, la liturgia de la Palabra nos presentaba a Jesús actuando ante los acontecimientos, y sentí la invitación a detenerme y considerar cómo actúo yo ante los acontecimientos de mi tiempo, ... 
Jesús se entera de que han arrestado a Juan, y de inmediato se pone "en camino""sale" de Nazaret para establecerse en las "periferias", junto al mar (signo bíblico de las naciones paganas), en el territorio de Zabulón y Neftalí. Junto a los alejados de Jesusalen y del Templo, para serles Luz, además de solo palabras.  Su mensaje será: "Convertíos, porque está cerca el Reino de los Cielos". Un mensaje que solo algunos entenderán, y los que lo entiendan no lo harán solo por escuchar sus palabras en la proclamación del evangelio, sino por ir esta acompañada de sanidad, de alivio de toda dolencia, de alegría y de gozo en la luminosa presencia del mismo Dios. 

Juan era solo la voz que clamaba por la preparación de la venida de la Luz, del Verbo. Y con cuantas artimañas y razonamientos los hombres podemos acallar las grandes voces de los profetas. La sola religiosidad es experta en esto, ya lo denunció Jesús: 

"Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos, a la manera que la gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no quisiste!"  Mt 23,37

¿Qué profeta se escapó de la oposición e incomprensión humana? 
Podremos acallar voces, acusar, arrestar profetas, pero lo que nunca podremos hacer es apagar las grandes luces de las estrellas, las que Dios prendió. La Luz de la Verdad.





Acreciste la alegría, 

aumentaste el gozo;

se gozan en tu presencia, 

como gozan al segar,
como se alegran 
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, 
el yugo de su carga,
el bastón de su hombro, 
los quebrantaste 
como el día de Madián.


Cuanta incomprensión no va también a sufrir Jesús, así como aquellos que en su paseo junto al mar, el Señor llamará para realizar su misma misión. Y cuantas críticas, juicios, acusaciones no sufrirán estos por seguir sus huellas. Hoy me detengo y medito si mi conversión es fruto de haber oído solo palabras que han producido en mi solo buenas intenciones, (como hacían las palabras de Juan), o bien si he visto como Pablo realmente la Luz de Cristo y he entendido (con su mente y Espíritu) su Mensaje. 
CONVERSIÓN, profunda palabra. ENCUENTRO, no menos profunda y compacta con la anterior. De ahí que el papa emérito Benedicto XVI nos dijera en "Deus Cáritas Est"

<No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, 
sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, 
que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.>


Solo la LUZ tiene el poder de CONVERTIR y disipar las tinieblas. Caminar con Jesús es andar en la Luz, andar con Él es tener COMUNIÓN unos con otros, nos dice el apóstol Juan. Comunión con el ministerio de PEDRO, de Andrés, con Santiago y Juan, ... Cuando solo se vive de oídas, de palabras, de éticas, ideas, pero sin Luz, hay juicio, querellas,partidismos, se rompe la comunión y no dudaremos en llamar a Cristo: borracho y comilón, amigo de putas y delincuentes, blasfemo, e incluso Belzebú, como el evangelio de hoy se nos demuestra. 
Que la Luz de Dios me envuelva, me derribe, me ciegue para no ver lo que "yo" veo, sino lo que Dios quiere que vea. Esto forma parte del "Convertíos, porque el Reinos de los Cielos está cerca" que pedía Jesús. De lo contrario, dura cosa me será, nos será dar coces contra el aguijón.

La vida del cristiano se puede resumir en tres actitudes: 
estar “de pie” para acoger a Dios, 
en paciente “silencio” para escuchar su voz, 
y “en salida” para anunciarlo a los demás. 
(Papa Francisco, 10/06/2016)

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