Domingo VI del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Claro que la Biblia es Palabra de Dios. Y ella misma nos enseña a saber discernir y distinguir  su contenido entre los distintos tiempos en que fue escrita. 
Dios ha hablado muchas veces, y de muchas maneras en el pasado, pero en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo, Jesucristo, a quién constituyó heredero de todo, viene a decirnos el autor de la carta a los Hebreos 1, 1-4
Y es el mismo Jesucristo, quien queriendo ya despedirse de sus discípulos, les advierte diciendo:

"Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os explicará lo que ha de venir.
Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío, por eso he dicho: Recibirá de lo míos y os lo explicará a vosotros." San Juan 16, 12-15 

Y por supuesto que vino el Espíritu Santo, y también después el apóstol Pablo a través del cual Cristo nos enseñó muchas cosas y de quien tenemos, entre muchas epístolas, la segunda lectura de este domingo, ella nos pone en alerta para que examinemos qué tipo de mentalidad o sabiduría utilizamos para regirnos y a la vez sepamos transmitir el Evangelio a otros en nuestros días:
Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.
Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

1ª Cor 10, 6-10

Que toda la Escritura sea Palabra inspirada por Dios no supone que toda ella sea actual para este tiempo. Pero sí que toda ella es útil para enseñar, para argumentar, objetar, rebatir, argüir, para convencer y corregir, y sobre todo para "educar" en la justicia en la cual hemos de andar en todo tiempo.

Me sirvió de mucho aprender que, aunque toda la Biblia es Palabra de Dios para mí, no toda la Biblia ha sido escrita para mí. Es decir, que aparte de pedir siempre la dirección del Espíritu Santo al leerla, e interpretarla bajo el Magisterio de la Iglesia, no está de más preguntarme en cada pasaje que leo: ¿Quién habla? ¿A quién habla? ¿Qué le dice a él? ¿Qué quiere Dios decirme a través de esto a mí?
Para no caer en el error de ponernos a hacer cosas que, aunque Dios las dijo en el pasado, ya no son para hoy. 
De ahí la importancia del: "Oísteis que fue dicho a los antiguos ... Pero yo os digo (de Jesús) en el evangelio que corresponde al día de hoy.  San Mateo 5, 17-37
Jesús ama más allá de la Ley. Amar dentro de la Ley no es amar plenamente, su amor perfecto la trasciende. Jesús es lleno de Gracia y de Verdad (Jn1,14-17)

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. ...

Me ha gustado mucho, y es motivo de este post, que Julio César Rioja, cmf, comentarista de este evangelio en ciudadredonda, dijera en post data a su escrito:

<<Este texto (Mt 5,17-20) se ha de leer, a su vez, en diálogo con la interpretación paulina de la ley [(Gal 5,14: Toda la ley se cumple en una sola palabra, a saber, en el mandamiento del amor al prójimo (cf. Lv 19,18)] y con la reducción práctica de la ley a la ley “regia” de la “libertad” (Sant 2,8-13; cf. 1,25), es decir, a la ley moral y sobre todo al decálogo, que llevó a cabo la iglesia pagano-cristiana.>>

Cuidado con los que perturban, con todos aquéllos que son o se creen príncipes,  y que condenados a perecer, condenan a todos los demás, juzgando y hasta llamando (...) incluso al vicario de Cristo, a quien no dudarían en crucificar, solo por desconocer la plenitud del evangelio.
Gálatas 5, 10. Por mi parte, confío en el Señor que no cambiaréis de actitud; pero el que os perturba, quien quiera que sea, cargará con su sentencia.
11. En cuanto a mí, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué soy perseguido? ¡Pues se acabó ya el escándalo de la cruz!
12. ¡Ojalá que se mutilaran los que os perturban!
13. Vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; pero no toméis de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, servíos unos a otros por amor.
14. Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
15. Pero si os mordéis y os devoráis unos a otros, ¡mirad no vayáis a destruiros mutuamente!
Santiago 2, 7. ¿No son ellos los que blasfeman el hermoso Nombre que ha sido invocado sobre vosotros?
8. Ciertamente si cumplís plenamente la Ley regia según la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, obráis bien;
9. pero si tenéis acepción de personas, cometéis pecado y quedáis condenados por la Ley como transgresores.
10. Porque quien observa toda la Ley, pero falta en un solo precepto, se hace reo de todos.
11. Pues el que dijo: No adulteres, dijo también: No mates. Si no adulteras, pero matas, eres transgresor de la Ley.
12. Hablad y obrad tal como corresponde a los que han de ser juzgados por la ley de la libertad.
13. Porque tendrá un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia; la misericordia se siente superior al juicio.

En cambio el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo sino como cumplidor de ella, ése, practicándola, será FELIZ. 
                                                                                                                    Santiago 1, 25-27 

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