El cristiano es esclavo del amor, no del deber.
  Qué bendición seguir de cerca, a través de los medios de comunicación, la labor y magisterio del Papa Francisco. Siempre con esa profundidad y naturalidad que le caracteriza. Y a la vez qué triste leer ciertos comentarios en torno a todo lo que hace o dice. 

Hoy, 6 de Febrero-2017, hemos tenido la oportunidad de escucharle decir en su homilía de casa Santa Marta:

Los rígidos tienen “miedo” de la libertad que Dios nos da, tienen “miedo” del amor.

...
e invitó a no esconderse en la “rigidez” de los mandamientos.


“Cuando Jesús dice: ‘El Padre siempre trabaja, y yo también’, los doctores de la ley se escandalizaban y querían matarlo por esto. ¿Por qué? ¡Porque no sabían recibir las cosas de Dios como un regalo! Solo como justicia: ‘Estos son los Mandamientos. Pero son pocos: hagamos más’. Y en vez de abrir el corazón al don, se escondieron, trataron de buscar refugio en la rigidez de los mandamientos, que ellos había multiplicado hasta 500 o más… No sabían recibir el don. El don solo se recibe con la libertad. Y estos rígidos tenían miedo de la libertad que Dios nos da: tenían miedo del amor”. ...>>

Y tras leer estas palabras del Papa, nos toca leer también ciertas reacciones de gente rígida, como la de este hna. entre otros, en el portal de Facebook: Zenit - Agencia de noticias :

.-"Estamos perdidos cuando un supuesto líder espiritual en vez de recordarle al mundo que el camino es volver a Dios a quien le ha dado la espalda. Que sus leyes son preciosas porque redundan en bienes para nosotros... pues no, él lo que hace es censurar, condenar y atacar a los "rígidos" a los pepinillos en vinagre que quieren ser fieles a Dios."


Me dan lástima estas personas que confunden la gimnasia con la magnesia, la libertad con el libertinaje. Que oyen pero no escuchan, y porque no escuchan no entienden. Que cuando leen: <<El Cristiano es ESCLAVO del amor, no del deber.>> Sólo perciben lo que quieren percibir: que no hace falta obedecer a Dios, y que el Papa dice contrariedades como que no son necesarios los mandamientos, sino que solo vale amar. Personas expertas en sacar los textos de sus contextos para buscar sus propios pretextos.  Ya lo decía el profeta por boca de Dios: "Mi pueblo perece porque le faltó el entendimiento". ¿Dónde queda el conocimiento de la totalidad de Dios? ¿Dónde queda ese espíritu noble que caracterizaba a los creyentes de Beréa, frente a los de Tesalónica, que hacía que cuando Pablo les enseñaba, ellos buscaran en las Escrituras y su tradición para ver si las cosas que les decía eran o no así? 
Y es que la ignorancia es atrevida. Lo siento mucho por esos hermanos mayores de hoy en día, esos que no quieren unirse a la fiesta del amor de Dios y que les hace permanecer fuera. Fuera de ese amor que nos envuelve y nos hace ser prisioneros, esclavos del amor. 
Acaso, ¿No habéis experimentado aun que no hemos recibido el espíritu de esclavitud para recaer en el temor, antes bien, hemos recibido el Espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ABBÁ, PADRE? Ro.8,15
El hijo mayor de la parábola de Lc 15, se irritó, como se irritan algunos también hoy, y no quieren entrar en la lógica del amor y de la gracia, lo cual es una gran desgracia. Sí, se comportan avinagradamente, como aquél hermano que se creía justo e irrepensible, víctima de un padre que obraba contrariedades. Juzgan los hechos de sus hermanos, incluso el comportamiento y las palabras de todo un Papa. No vamos a negar que los hechos de aquel hermano menor no fueran muyyyyyy malos, lo eran, pero no vayamos a olvidar que aquellos pecados ya no existían en el corazón de su padre, solo existían en el corazón del hermano mayor por desconocer el significado y la experiencia de lo que es el "PERDÓN". 
Pobre hijo, pobres hijos, esclavos del deber y no del amor a su padre. Qué pena cuando obedecer es un deber y obligación y no el gozo por el cual vivir y obrar siendo esclavos de ese AMOR. Qué lamentable no darse cuenta que TODO lo que es de su padre es suyo, incluso ese cabrito que tanto deseaba para hacer fiesta con sus amigos, y solo pensar en la rigidez de las ordenes de su padre, en poder ganar por sí mismo, merecer, comprar, algún favor con su sola obediencia para hacer fiesta con sus amigos y sin su padre. Pobres hijos los que  tienen un padre solo como el que piensan tener.
No cabe temor en el amor; antes bien, el amor pleno expulsa el temor, porque el temor entraña castigo; quien teme no ha alcanzado la plenitud en el amor. 1 Jn 4,18


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