Domingo 5º de Cuaresma - Ciclo C


   De paseo con Dios, entre las lecturas de este domingo, escucho su deseo de que, sin olvidar el pasado, mire con atención el presente. Pues de lo que hoy vea y sienta con Él, dependen mi presente y futuro: 
Esto dice el Señor, que abrió camino en el mar y una senda en las aguas impetuosas; ...  "No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto, corrientes en el yermo..." Isaías 43, 16-21

Mirando lo que soy, y contando con mis fuerzas, qué difícil se me hace creer y seguir adelante. Pero precisamente ahí, donde acaban mis fuerzas y posibilidades, es donde empiezo a sentir la necesidad de que, algo nuevo y ajeno a mí, ocurra.  Una necesidad imperiosa de que brote, y poder sentir, el poder de Dios. Un poder que, precisamente, nace, crece y se  perfecciona en mi propia debilidad.
...el que crea en mí», como dice la Escritura:
De su seno correrán ríos de agua viva.






Ese fue el descubrimiento de san Pablo, y de otras muchas personas: Descubrir en sus flaquezas el  poder salvador de Jesús. Esa es la fuerza que impulsa a olvidar y dejar atrás todos los intentos que, por ser carnales y humanos, no tienen valor ni fuerza comparados con el  conocimiento, la fuerza, y la comunión con Cristo crucificado por nuestras rebeldías y contrariedades.  Fil. 3, 8-14

Me pongo en la piel de "esa mujer", sorprendida en su delito, (Jn 8, 1-11). Siento flagrante que no soy mejor que ella. Y sorprendido en mi pecado, me sorprendo con ella ante tanta Misericordia de parte del único que es Santo y fuente de toda santidad. 
Me sorprende la evidencia de esta novedad tan antigua de Dios. No me sorprende el comportamiento de los hombres. Sé cómo reaccionamos muchas veces, eso no me sorprende. A veces reaccionamos hasta con santos pretextos, queriendo curar el pecado del otro, sin aceptar al otro. Ayudando a morir, matando poco a poco la personalidad de la persona. Jugando a ser dioses que crean seres a su propia imagen. Lo que me sorprende es la manera del actuar de Dios, quién cara a Cara, en diálogo y sin condena, levanta y da vida precisamente al que (para muchos) es poca cosa o no es nada. Una vida libre de juicios, propios y ajenos, que invita a seguir adelante en el conocimiento, el poder y la comunión en los padecimientos de ese Cristo que, por encima del pecado me amó y salvó, me ama y cada día me salva. 
Sé que esto es sólo Gracia, no viene de mí, no me hace perfecto por mí mismo, ni a mí ni a NADIE, pero ha sido lo único que, habiéndome-nos alcanzado, nos engancha a seguir adelante.
«Tampoco yo te condeno.
Anda, y en adelante no peques más».
Dios sigue escribiendo con su dedo en el suelo de nuestra vida caída. Se necesita solo querer leer, y leerse cada uno a sí mismo. Se necesita ser adultos, ni modernos ni carcas, solo adultos, para saber entenderlo. 
"...y el primero de ellos soy yo."
Joan Palero
 "mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? "



          Domingo 31 de marzo, 2019 

          4º Domingo de Cuaresma - Ciclo C     

Josué 5,9a.10-12Sal 33,2-3.4-5.6-7; 2 Corintios 5,17-21; Lucas 15, 1-3.11-32.
Los hijos de Israel acamparon en Guilgal..."


Hoy os he quitado el oprobio de Egipto.



 No avanzar es retroceder.
Por ser pueblo de dura cerviz, los hijos de Israel andaron por el desierto durante cuarenta años, dando vueltas alrededor de sus razonamientos, sus juicios y preferencias, murmurando, quejándose, haciendo de todo menos avanzar.
En su paciencia y misericordia sin fin, Dios dejó que fuera el tiempo quien depurase al pueblo a través del desierto, hasta que por fín, una nueva generación nacida de entre los que habían sido sacados y liberados de Egipto, conducidos por Dios y de la mano de Josué, llegó al Jordán, la frontera de la tierra prometida. Allí, el Señor detuvo las aguas del gran río, con el mismo poder que cuarenta años atrás hizo que se abrieran las aguas del Mar Rojo. El pueblo cruzó las aguas del río, como sus padres cruzaron las aguas del mar, y llegando a Guilgal, acamparon por primera vez ya dentro de los límites de la tierra prometida.
Guilgal aun tiene tiene mucho que decir, pues su significado no es sólo de carácter geográfico o territorial. Además de ser un lugar, su significado también es ser tiempo de grandes cambios y giros, de acontecimientos vitales para Israel. Es lugar y momento necesario e idóneo, el escogido por Dios para acampar y descansar con su pueblo. Lugar y momento para que Israel, después de toda su trayectoria, se detenga a contemplar, a gustar y ver qué bueno es el Señor.  Quién no les da aquella tierra por haberla ganado con sus esfuerzos ni por sus obras de justicia, sino porque Él es Misericordioso. 
Es momento de que una nueva generación, un nuevo Israel, se detenga y acampe,  esté quieto delante de Dios y reconozca que realmente Dios es el que dijo ser a sus padres:  "YO SOY EL QUE SOY" 
"...contemplad los prodigios de Yahvéh, el que llena la tierra de estupores.
¡Basta ya, sabed que yo soy Dios...!  Sal 46, 7-10
Guigal, lugar y momento de celebración en su presencia, anticipo del Emmanuel "Dios con nosotros". De contemplar a Dios y quedar radiantes, como quedó el rostro de Moisés, no por haber recibido de Dios una Ley que les obligaba y hacia "buenos",  sino por haber podido encontrarse con la Misericordia, haciendo posible el poder mirarle cara a Cara.
Momento de recordar el pasado, sí, pero para renovar el presente y el futuro. De ver que ya no hemos de vivir con las vergüenzas y el oprobio de lo que hicimos y hacemos como personas y como pueblo, sino en base y de acuerdo a lo que Dios hizo y hace por nosotros. 
No, no es el momento para buscar culpables, ni para escuchar acusaciones ni sentencias.  No es momento para vivir avergonzados ni derrotados. Es momento de escuchar a Dios decir: "Hoy os he quitado el oprobio de vuestras esclavitudes"  De escucharlo y creerlo.
Es el lugar de la victoria del amor de Dios por nosotros, donde no hay lugar para lamentos ni recuerdos que nos puedan hacer sentir indignos y derrotados, sino solo para un verdadero arrepentimiento. Es momento de proclamar con evidencias, sin las cadenas y los grilletes que nos ataron en un pasado y nos atan al pasado. Somos libres del oprobio, Dios es Dios de segundas, terceras, ... oportunidades. 
Qué bueno para Israel acampar y descansar en Guilgal, sintiendo el abrazo de Dios.  Un abrazo como el que sintió el hijo pródigo al entrar y acampar de nuevo en la casa de su padre misericordioso. Un abrazo que es necesario que sea personal y renovador, que renueve y vista de fiesta a cada uno, dando lugar así a la comunidad. Un abrazo que nos lleva a vivir la fiesta del compromiso de querer retomar, renovar la filiación con Dios que recibimos por el bautismo, en nuestro paso por el Jordán.   
Allí, en Guilgal, Josué retomó la práctica del rito del pacto de la Alianza con Dios: La Circuncisión. En la que se cortaba
el prepucio de cada uno y en todos, porque el corte del prepucio de uno no garantiza la renovación del pacto con Dios del vecino. 
Guilgal, lamentablemente, no pudo ser lugar para todos. Los que se encontraron allí fue porque vivían y eran Nuevo Israel. 
Guilgal no era la meta, era sólo lugar de paso y punto de partida, principio de un nuevo camino. De allí tuvieron que salir de nuevo, dirigidos por Dios, para continuar y conquistar aquella tierra y no llegar a ser un pueblo acomodado, conformado y estancado. Al día siguiente, Dios hizo que dejaran de depender y fueran responsables. Comieron panes ácimos y espigas tostadas, cesó el maná, para que comieran de la cosecha de Canaán. Una gran enseñanza.
Ellos acamparon en su Guilgal, y nosotros entramos en el nuestro cuando dejamos de dar vueltas en los círculos de  nuestros intereses e ideologías y nos posicionamos en en Cristo. En quien todo se renueva, no reformando lo viejo, sino haciéndose  Nuevo.
 "Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo ."


Joan Palero

“La creación, expectante, está aguardando  la manifestación de los hijos de Dios”





Pensamientos de un laico sobre la 1ª Lectura del domingo 24 de marzo de 2019

Domingo 3º de Cuaresma - Ciclo C


«He visto la opresión de mi pueblo, he oído sus quejas
contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos.
Voy a bajar a librarlos ...»  Éxodo (3,1-8a.13-15)
   No se debe dar lugar,  en la mente y el corazón, para pensar o creer que Dios es un Ser lejano, ausente, ajeno al hombre, a sus actos y sus sufrimientos. Todo lo contrario. De principio a fin, toda la historia de la humanidad está marcada por su presencia, una presencia empática, activa a favor de la humanidad. Solo basta que, como Moisés, este gran personaje de la historia antigua, queramos detenernos a mirar, y admirados queramos adentrarnos en el misterio de Dios.
  Moisés no llega a Horeb en busca de Dios, sino que Dios se hace el encontradizo con Moisés a través de lo cotidiano, de su oficio y todo lo que le pasa. Tal vez ,esa sea la diferencia entre el dios que el hombre busca, se imagina y cuenta a los demás, y el Dios que busca al hombre para revelarse y dársele a conocer en su naturaleza y su misma esencia. "MISERICORDIA"

De principio a final, Génesis-Apocalipsis, Dios Era y És. Es el Creador de todo y del hombre, y lejos de ser algo  inaccesible, es Persona, es Alguien. Es próximo y Amigo cercano de la humanidad. Cada atardecer, Dios bajaba a pasear con el hombre y la mujer por el Jardín de la cercanía y de la comunión. Nunca faltó a su cita, ni siquiera en el día más fatídico y oscuro del hombre, el día en que queriendo el hombre valerse por sí mismo, dió la espalda a Dios.  Precisamente en ese día, el principio de todos los dolores de la humanidad, al no encontrar al hombre en su lugar, como era costumbre, le llamó: ¿Dónde está tú?. No porque no supiera dónde estaba, sino para que recapacitando respondiera "desde su escondite". Ante esa respuesta,  Dios se les dio a conocer de una manera más plena y especial, mucho más profunda que antes, porque la salida del fondo más profundo de la vida, empieza cuando reconoces que estás allí por tus propias decisiones.
Lejos de ponerse a juzgar y dictar sentencias, Dios les recordó las consecuencias de sufrimiento y muerte del camino de sus determinaciones. Y amorosamente, con misericordia los desvistió de aquel corto y ridículo vestido, tejido por sus propias manos y con las hojas de la vegetación que ellos habían sido encargados de cuidar, es decir, el vestido de sus obras, resultado de la tierra y su propio trabajo. Dios tenía el vestido que ellos necesitaban, el mejor  para ellos. Sacrificó un animal, una vida inocente, y con las pieles de aquella víctima, figura de Cristo, los revistió, prometiendoles Salvación, liberación del sufrimiento y de la muerte. 

La humanidad ha cambiado mucho a través de la historia, parece que en muchas cosas y en muchos campos hayamos mejorado y avanzado, luchando contra el sufrimiento y la opresión, pero la esencia, los caminos del hombre son los mismos. Queriendo encumbrarnos y salir, caemos y nos metemos en mayores problemas.
Gracias a Dios que, Él no ha cambiado. Él sigue siendo el mismo, ayer, hoy y eternamente.
"ES EL QUE ES", YAHVEH, Ese es su nombre, su esencia, para siempre: MISERICORDIA.

Sigue, como Dios, mirando desde el Cielo nuestros sufrimientos. Y como Salvador, sigue bajando, estando entre nosotros para liberarnos. Enseñándonos un Camino muy contrapuesto al nuestro, el del abajamiento, y preguntando a cada uno, como a Adán: ¿Dónde estás tú? Llamando personalmente,  como a Moisés: "Moisés, Moisés" A detenernos en el camino, en nuestros quehaceres ante la contemplación del Misterio del Amor de Dios. A dejarnos seducir, a querer acercarnos y adentrarnos, con curiosidad y anhelo de lo santo. Con reverencia y temor, escuchando y reconociendo nuestros límites. Y sobre todo, a ser uno con Él en el deseo y la misión misericordiosa de bajar a ser alivio y socorro de los demás, dando a conocer su Nombre.

  Vivimos tiempos de verdaderos espectáculos, verdaderos dramas políticos, sociales, incluso religiosos. Situaciones decepcionantes que aumentan la apatía, el abandono de lo santo, aumentando así el sufrimiento humano en todos los niveles, robando el consuelo y la liberación de Dios.   Pero Dios sigue siendo el mismo y representando su misma obra, espectáculos como el de la zarza y el de la cruz, para llamar nuestra atención y encontrarse con el hombre. La pregunta hoy, también es la misma que Dios hizo a través de Isaías:

Joan Palero




¡ADMIRABLE!




San José,  
"Custodio de la Sagrada Familia de Nazareth"

San José es "Custodio" porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se les ha confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. Ese es su oficio...
Sólo quién sirve con amor sabe custodiar. (Papa Francisco)
Como el Papa, igualmente yo me quedo sorprendido ante la efectividad del silencio, la humildad y todo lo que enseña san José con su ejemplo de vida, no con su carnet de padre. Ojalá que todos los esposos y los que somos padres, o ejercen en calidad de padre, fuéramos devotos de este gran santo e imitáramos sus virtudes, sin duda alguna que cambiaríamos esta sociedad en la que cada día, parece aumentar el porcentaje de hijos que no parecen ser hijos, tal vez porque siempre les faltó la figura y la buena referencia de un verdadero padre. 
San José, RUEGA POR NOSOTROS.
Síguenos enseñando a ser custodios
de la Iglesia y del mundo.
...AUNQUE HAYÁIS TENIDO 10.000 BUENOS MAESTROS,
NO HABÉIS TENIDO MUCHOS PADRES...
OS RUEGO, PUES, QUE SEÁIS MIS IMITADORES.

(San Pablo)
CUSTODIO: Es éste un vocablo característico del código semántico sobre la autoridad en san Francisco de Asís, en quien se da un rechazo explícito de los términos abad, padre, maestro, prior... sustituyéndolos con un nuevo vocabulario __que habla de oficios y no de dignidades, de servicio y no de poder__ con el que trata de traducir la originalidad, a nivel relacional y también organizativo, de su Fraternidad. Con el término "custodio" expresa paradigmáticamente la tarea de la autoridad de velar por las personas de sus hermanos y su fidelidad evangélica y de custodiarlas."
( 1 Regla, no bulada 4,6; 5,1)



Domingo, 17 marzo 2019      2º Cuaresma - Ciclo C
Dios sacó afuera a Abrán y le dijo: 
"Mira al Cielo; cuenta las estrellas, si puedes." 
"Así será tu descendencia"
Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber.
Génesis 15, 5-12.17-18

Hay situaciones en la vida en las que parece que Dios está ausente, ajeno a todo lo que me pasa. Situaciones en las que uno tiende a preguntarse: Y ahora, en todo esto ... ¿Dónde está Dios?
No creo que esta sea la mejor pregunta que pueda plantearme, es más acertado preguntarme: 
¿Dónde estoy yo? ¿Qué me tiene encerrado?

Como Abrán, en muchas ocasiones y por los miedos de la oscuridad de la noche que me envuelve, me encuentro entre las paredes de mis seguridades. Encerrado entre tabiques y techos, en la seguridad de mi casa y de los míos. En esa fortaleza a prueba de asaltantes, en la que me siento seguro y cómodo, porque yo mismo la he diseñado y construído de acuerdo a mi necesidad, la de mi familia y la de mi riqueza.
Un lugar hermético e inaccesible, del que no quiero salir, y del que por no poder entrar, muchas veces...
y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.
no entra ni Dios.

Entonces es cuando Él, como a Abrán, tiene que venir a sacarme, para que una vez fuera, poder hablarme.
"Dios sacó afuera a Abrán, y le dijo: ..."
Qué diferencia entre el Abrán de dentro de casa y el de afuera, a la intemperie de la noche estrellada.
¡Cómo cambia la perspectiva de todo lo que ven sus ojos y escuchan sus oídos!
Incluso, siendo igual de humanos y de viejos, Dios cambia su naturaleza. Dándoles el vigor que ya no tienen, junto a la fecundidad que nunca tuvieron.

Y es que Dios, a parte de ser Dios, es Amigo de Abrán. Un Amigo nada aburrido, más bien experto en aventuras y salidas. Unas salidas que transforman, que cambian las lágrimas por sonrisas, las tristezas por alegrías, los problemas por bendiciones, la inseguridad en seguridad, el miedo en confianza, lo imposible en posible, porque Jesús sabe, puede y quiere: "transfigurar este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas" Filp 3, 17-21

Es bueno conocer amigos, salir y confiar en los amigos. Están para eso, para vivir y compartir vida y aventuras. ¿Cuantas comparto con Dios? ¿Comparto a Dios? ¿Desde dentro o desde afuera?

Joan Palero









Salmo 26
Lucas 9, 28b-36




Domingo, 10 de marzo-2019
Lecturas: Deut.26, 4-10; Salmo 90; Ro.10, 8-13.
Evangelio: Lc 4, 1-13
(Puedes leerlas en este enlace) 

Qué buena la invitación de la primera lectura de este domingo. Una invitación a detenerse en el camino, a dejar de lado las prisas y las rutinas, todo eso que tantas veces nos impide pensar con calma y en silencio, en profundidad sobre nuestra identidad. Sobre todo, ante el Altar, delante de Dios:

Moisés ha descubierto la suya, sabe que no es hijo de la hija del faraón, sino de una hebrea: Jocabed. Su verdadera identidad le ha mostrado la realidad de "quién es y de dónde viene", y esto le ha marcado el camino hacia "dónde encaminarse".

"Por la fe, =Moisés, ya adulto,= rehusó ser llamado hijo de una hija de Faraón, prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado,..."
Hebreos 11, 23-40

Conocerse a sí mismo le llevará, un poco de tiempo después, al encuentro con Dios. A través del desierto llegará hasta Horeb (Monte de Dios), allí tendrá una visión, un encuentro con el Eterno, en el fuego de la zarza que arde sin consumirse. Allí descubrirá el verdadero sentido de su vida, y aceptará el propósito de su existencia.

Papa Francisco - Evangelii Gaudium I-7
Su misión y liderazgo, más allá de transmitir al pueblo los ritos y las Leyes que Dios le dictará, consistirá en llevarles (a través del mismo desierto que en la huida de sí mismo ya ha experimentado), al encuentro con Dios y al re-descubrimiento de sí mismos.
Toda su misión se desarrollará desde la experiencia de Dios, más que de las técnicas y sabidurías humanas estudiadas y aprendidas en Egipto. Una experiencia de Dios que sabrá muy bien compartir con el pueblo, exhortándoles  a recordar y repetir con sus labios: Quienes son, de dónde vienen y hacia dónde van:


"El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias 
y las pondrá ante el altar del Señor, TU Dios. 
ENTONCES TÚ DIRÁS ANTE EL SEÑOR :
Mi padre fue un arameo errante...
Los egipcios nos maltrataron y oprimieron, 
y nos impusieron una dura esclavitud...
EL SEÑOR NOS SACÓ DE EGIPTO..."
Dt 26, 4-10


Hoy se habla mucho de crisis, a veces olvidando o sin parar a pensar, que una de las peores es la crisis de identidad, tanto personal como colectiva. Mucha gente pasa por la vida arrastrada y seducida por muchas cosas, por pasiones, deseos, sentimientos,... sufriendo el dolor y la esclavitud de los síntomas de una falta de verdadera identidad:
"Ansiedad, desorientación, sentimiento de vacío, despersonalización, ... "
Gente, hasta colectivos enteros que andan vagando desorientados, que viven y mueren con eso y de eso. Identificados con las cosas, con sus sentimientos, sus creencias, ... pero sin verdadera identidad. Vacíos de sí y de Dios, sin propósito en la vida,  por no  detenerse a pensar y preguntarse: ¿Quién, qué soy? ...Por este camino... ¿Hacia dónde voy?
Los carnets nos identifican como ciudadanos o como miembros de un club, pero no nos definen. La identidad personal es lo que define a la persona. La forma de ser, de pensar, de sentir, es lo que determina el modo de actuar y conducirse. Con el actuar mostramos la realidad de quienes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, qué queremos ser y a dónde queremos llegar.

Si algo tenía claro Moisés era que  sabía quién era,  y algo muy importante, quién era y cómo se llamaba Dios: "YO SOY EL QUE SOY". (Éxodo 3, 14)

En el evangelio que este domingo nos ocupa: Lc 4, 1-13, se desprende también, que si algo tenía claro Jesús era saber Quién ERA: El Hijo de Dios, para qué estaba en el mundo: para SALVAR, y a dónde iba.

Una identidad Humana asumida, y que a pesar de su condición divina, tuvo que mantener con muchas luchas contra la tentación y la posible duda de no ser el que realmente era. No hay fuerza mayor, ni más poderosa que la identidad personal del hombre con Dios. Ella es la diana donde el adversario bombardea, donde constantemente tira los dardos de sus artimañas. Dardos incluso de santos pretextos para que seducidos por el resplandor de lo que no somos, dejemos de ser y hacer la realidad de lo que somos.

Padre:
Líbrame del peligro de buscar saciarme a mí mismo,
de la ambición y del protagonismo.
Libra mi vida de ser un guiñol o un circo.
Joan Palero





"Si eres hijo de Dios, 
dile a esta piedra que se convierta en pan."
"Te daré el poder y la gloria ... si te arrodillas delante de mí"
"Si eres hijo de Dios, tírate ...


El que cree de corazón, lo confiesa con la vida.
"Por la fe del corazón llegamos a la justificación,
y por la profesión de los labios, a la salvación"

"La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios"
Romanos 8,19.

IDENTIFICADOS EN ÉL
Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte,
a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre,
así también nosotros vivamos una vida nueva.
Romanos 6, 4

Domingo, 3 de Marzo de 2019
8º Tiempo Ordinario (C)
Lecturas: Eclo 27, 4-7; Sal 91; 1 Cor 15, 54-58
Evangelio: Lc 6, 39-45  (Leelas en este enlace)

Nos define lo que, saliendo del corazón,

hacemos.

   

Las cuatro lecturas de este domingo tienen en común la figura del árbol. Es verdad que la segunda lectura no usa dicha figura, pero sí una cualidad propia de los árboles, la de:
"mantenerse firmes e inamovibles".
  Dios creó al hombre y a la mujer y los puso entre árboles. Desde el principio, los árboles han tenido un vínculo estrecho entre Dios y la humanidad.  
Por nuestra inestabilidad, falta de firmeza, del fruto de un árbol nos vino la muerte. Por la firmeza e inamovilidad del corazón de Dios, del fruto del árbol de la cruz nos devolvió la Vida. 



Mirad el árbol de la cruz,
donde estuvo clavada 

la salvación del mundo.
¡Venid a adorarlo!

  Dios habla a través de su Palabra, pero también con mucha claridad a través de su creación, la "Obra de sus Manos".
"Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" 
(Ro 1,20)  
Él se manifiesta por lo que dice y por lo que hace, y lo  que dice, se hace entendible cuando lo hace.


Dios dijo, y fue hecho.


  Así que, lo que mejor define a Dios es el poder creador, vivificante y renovador de su Palabra. Una Palabra firme e inamovible que, saliendo de su misma esencia, como en los árboles, se vuelve fruto que nos revela el corazón de Dios.
  
"El fruto revela el cultivo del árbol,
así la palabra revela 
el corazón de la persona"

Salmo 91
  Los árboles, como el resto del reino vegetal, no emiten sonidos por sí mismos. Son mudos, no hablan, pero tienen mucho que decir al contemplarlos en silencio. Tanto que Dios, en las Escrituras, los usa en numerosas ocasiones para revelarnos grandes cosas a través de ellos, incluso desea el poder compararnos con ellos.

  Los árboles son símbolo de la fe. No ven ni necesitan ver; su vida es ser y estar. Es crecer, con las raíces bien arraigadas en el suelo, pero crecen hacia arriba, en busca de Dios.
  Tal vez, uno de nuestros mayores problemas sea el ver, a veces el pretender ver demasiado.
  Los árboles, por no ver, no son presumidos ni pretenciosos, son lo que son, lo que deben ser, sin pretender ser otra cosa sino ellos mismos. Viven y crecen permaneciendo inamovibles en el lugar que les corresponde. Y sin verlo ni saberlo, sin orgullos ni pretensiones, embellecen, enriquecen, vivifican, dan cobijo y sombra en su entorno.
  Cada uno sabe ser árbol, sabe estar y mantenerse en su terreno. Viven y crecen juntos sabiendo respetarse, sin juzgar ni entrometerse en el terreno y la vida de sus iguales. Dios no los creó para ser líderes, sino para ser testigos de vida. No los hizo maestros de una sabiduría que se expresa con palabras, sino con la evidencia de que ellos mismos son guiados. Sus raíces son guiadas hacia el Agua de Vida, y sus ramas hacia la Luz. Tal vez, esa forma de vida tan saludable, sea lo que haga tan hermosa la frondosidad de los bosques.


  Los árboles no son sabios, su sabiduría es la Dios. En su ser y saber estar, manifiestan con su vida y sus frutos la esencia y la sabiduría de su Creador. Les basta y se conforman con ir creciendo, aprendiendo a ser como su Maestro. 
  No les influyen las carencias o los defectos de sus semejantes, siguen siendo árboles a pesar de todo, ajenos a toda imperfección o defecto de su alrededor, dando y sacando cada uno lo mejor de sí mismo, para Dios y los demás. 
...Yo os he elegido... 
y os he destinado 
para que vayáis y deis fruto,
y vuestro fruto permanezca.
Jn 15
  Sus frutos son su esencia, no el resultado de ninguna decisión premeditada. Sus frutos no son abstractos, ni son buenas intenciones, sino frutos evidentes, palpables, más o menos dulces o ácidos, pequeños o grandes..., pero que alimentan y revitalizan. Son frutos vistosos que invitan y atraen hacia sí despertando el deseo de saciedad del hambriento. Frutos que, al ser partidos y abiertos, descubren en su interior semillas de vida perdurable y perpetúa.

Los árboles son testigos de nuestra historia, de nuestros paisajes y climas. Las personas, como árboles, para bien o para mal, lo somos de la sociedad en que vivimos. 

Los árboles, sin plantearse cómo salvar al mundo, 
lo están oxigenando y salvando. 
Sólo siendo árboles, sacando y dando de su interior
lo mejor de sí mismos. 
Joan Palero



“La Iglesia es enviada a despertar esta esperanza en todas partes, especialmente donde es ahogada por condiciones existenciales difíciles, a veces inhumanas, donde la esperanza no respira, se sofoca. Necesitamos el oxígeno del Evangelio, el soplo del Espíritu de Cristo Resucitado, que vuelva a encender los corazones.
Papa Francisco-JMJ 2013 Brasil-


JMJ Rio-2013 
Los ancianos, árboles que dan fruto.
"Sácate primero la viga de tu ojo,
y entonces verás claro para sacar la mota
del ojo de tu hermano"


Domingo, 3 de noviembre de 2019    31º del Tiempo Ordinario - Ciclo C Más que un método de lectura de la Biblia, ... Es Encuentro con...